Patrimonio Digital

Museo histórico y etnológico de Campillo de Altobuey: La continua sorpresa del pasado

Un experto en museos estableció que la trascendencia de un museo no se mide por el número de visitantes, sino por las horas de conversación que genera antes, durante y después de la visita.

Y es que la vitalidad de un museo radica en conseguir que el visitante tenga más preguntas después de salir que antes de entrar. Te podemos asegurar que visitando el Museo histórico y etnológico de Campillo de Altobuey todos estos requisitos van a cumplirse de sobra.

Si la etnología es la ciencia que estudia las causas y razones de las costumbres y tradiciones de los pueblos, este pequeño museo ha sabido estructurar y relacionar muy bien todo el contenido para crear un hilo histórico tan atractivo como curioso. 

Pero si el contenido es importante, también lo es el continente, pues el edificio donde se localiza es el Convento de los agustinos recoletos de Nuestra Señora de la Loma. Poder curiosear por este museo en un sitio tan emblemático como el citado convento es un plus para animarnos a visitarlo.

En el museo se puede observar, a través de cinco salas temáticas, cómo era la vida en este entorno, donde las tradiciones, la riqueza artística y cultural, y el paisaje se funden a la perfección. 

La entrada al mismo se realiza a través de la puerta de la capilla de Nuestra Señora de la Soledad. Es, desde este momento, cuando nos damos cuenta de que este museo no se dirige a un tipo de persona o colectivo, sino a una audiencia general con ganas de aprender y saber más sobre la historia y las tradiciones de Campillo de Altobuey.

Restos del yacimiento ibérico de santa Quiteria, estelas romanas, un templete de madera de caoba… son algunas de las curiosidades que posee este museo.

Lo histórico se une con las costumbres y tradiciones a través de distintos objetos que nos van llevando a través de sus salas: en ellas, por ejemplo, nos detendremos para comprobar cómo era la antigua escuela o la vida en el hogar en tiempos pasados (fantástica recreación en ambos casos) o lo que era un arca de insaculación.

Fotografías, mobiliario, libros antiguos, arqueología industrial…, van sumando historias hasta convertir este centro expositivo en una experiencia cultural inesperada.

Este tipo de museos, muchas veces desconocidos, se han podido abrir gracias al tesón de los vecinos, como el caso de Campillo de Altobuey, al interés por las tradiciones e historia de su cronista oficial, Santiago Montoya, y a la buena disposición del ayuntamiento.

Ojalá este museo vaya ampliando sus salas porque ello nos indicará la necesidad de dar a conocer el pasado de los pueblos y su necesaria vinculación con el presente.

Antes de visitar el Museo aconsejamos consultar el horario con el Ayuntamiento de Campillo de Altobuey. Aquí os dejamos su contacto.

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