Patrimonio Digital

9 tesoros a menos de media hora de Belinchón que (seguramente) no conocías

Si eres de los que te gusta zascandilear por la zona donde has ido a pasar unos días, aquí te traemos propuestas para gastar zapatilla, neumático de coche (o bici, quién sabe) y pasar horas culturales aderezadas con buena gastronomía. ¡Eso que no falte!

Y es que la ubicación privilegiada de Belinchón hace que esta localidad manchega se convierta en el epicentro de muchísimas rutas y experiencias en las que disfrutar de un destino tan poco conocido como atractivo.

Estas diez propuestas son un pequeño boceto de todo lo que se puede hacer por los alrededores de Belinchón: desde visitar eremitorios medievales hasta bajar a una cueva subterránea con pasado romano.

1. Vía Negrín: el sendero que nos hará caminar por un antiguo trazado ferroviario de la Guerra Civil

Nos tenemos que remontar al año 1938 para conocer el porqué de este trazado en plena contienda militar.

El Gobierno de la República y más concretamente, el presidente del Gobierno, Juan Negrín, consciente del aislamiento de la capital, idearon la construcción de una vía férrea que pudiera sortear este bloqueo. Hasta diez mil personas (entre presos políticos, voluntarios, ingenieros…) emprendieron esta titánica tarea para poder dar salida a la comunicación de Madrid con el resto del territorio.

Hoy, un sendero, el PR-CU 116, recupera su memoria y nos devuelve a esta tremenda historia de esfuerzo para que lo recorramos entre las localidades de Belinchón y Tarancón.

Con aproximadamente veinte kilómetros y una dificultad media (debido a su longitud), transitaremos por la vieja calzada de la N-III, por trincheras abandonadas, chozos de pastores (refugios) y podremos tomar un descanso en la Fuente de la Hontanilla.

Historia, naturaleza y patrimonio, un triunvirato perfecto para esta ruta con aires de tren.

2. Castillo de Puebla de Almenara: la fortaleza donde descansaba la princesa de Éboli

En el bonito pueblo de Puebla de Almenara una fortificación excepcional vigila en silencio desde el siglo XIV la extensa región que se divisa desde él.

Personajes ilustres, como el infante don Juan Manuel, miembros de la Orden de Santiago o la famosa princesa de Évoli, fueron algunos de sus residentes temporales.

Varios proyectos de restauración sobre el castillo han permitido darle un lavado de imagen tan necesario como acertado. Para aquellos que quieran sumergirse en lo que la piedra esconde, puede ponerse en contacto con la Asociación Castillo de Almenara.

Se puede completar la visita con un paseo por el bonito pueblo que se extiende por su falda, contemplar alguno de sus hermosos patios típicamente manchegos y comprar uno de los mejores aceites de la provincia conquense, el de Almenara.

Monumentos de Puebla de Almenara. Castillo de Puebla de Almenara (Fuente: Wikimedia)

3. La laguna del Hito: donde duermen las grullas

Declarada Reserva Natural en 2002, esta laguna conforma uno de los pocos modelos que quedan de humedales salinos temporales en España. Pertenece a la Red de Áreas Protegidas de Castilla-La Mancha, a la Red Natura 2000, y forma parte de la Lista Ramsar de Naciones Unidas de humedales de importancia internacional para la protección de las aves acuáticas.

Además de ser un lugar de descanso de miles de aves en su ciclo migratorio (como la avutarda, —el ave más pesada de Europa—, la grulla y el ánade azulón), en ella se pueden observar endemismos botánicos de gran singularidad (como el Limonium sobolíferum, una planta tan misteriosa que no produce semillas y solo se encuentra en esta laguna) o de insectos (aquí encontramos la rarísima y bella mariposa con nombre tan poético como Doncella de las madreselvas, o el casi ya desaparecido Cigarrón de la Mancha).

Un proyecto LIFE de la Unión Europea impulsa y mejora la conservación de este excepcional humedal. Ser conscientes de este «Picasso de biodiversidad», como lo han llamado muchos expertos, es de vital importancia para su conservación y una tarea de todos.

4. Donace, un pequeño oasis donde nace el río Calvache

A poca distancia de la localidad de Barajas de Melo, y a veinticinco minutos en coche de Belinchón, este idílico paraje es de esos lugares en los que uno queda sorprendido tanto por su quietud como por la sensación de no entender por qué no lo hemos conocido antes.

En este rincón es donde nace el río Calvache, que vierte sus aguas al Tajo, y en donde podremos disfrutar observando una extensa lámina de agua artificial (con sus pizpiretas ocas como únicas residentes habituales) atravesada por un curioso puente de madera.

Una zona recreativa con mesas y barbacoas nos empujarán seguramente para que decidamos pasar un buen rato en este bonito espacio.

5. Tumbas visigodas, un lavadero romano octogonal y una encina de trescientos años

Que un sendero guarde todas estas joyas patrimoniales no puede pasar desapercibido para todos aquellos amantes de lugares con encanto, pero…, si es así, aquí te proponemos una ruta en la que creerás que has cruzado una línea de tiempo de varios siglos.

Es el PR-CU 111 el que nos va a permitir en una ruta circular disfrutar en un cómodo recorrido de los principales atractivos patrimoniales que posee.

Como la Carrasquilla, una encina de trescientos años, dueña y señora de estas tierras, que nos sujetará al suelo para que podamos admirar su monumentalidad y, por qué no, abrazarla para que nos transmita su energía.

Como su lavadero romano de forma octogonal, que si ya su pasado nos es llamativo, su forma poliédrica nos va a dejar admirados y refrescados con el pilón de agua que lo acompaña. Y será el momento para acercarnos a las tumbas visigodas que, como un diseminado de piedra, nos introduce en el rico pasado de esta localidad alcarreña.

Cuatro recomendaciones (de propina) que no te imaginabas

Visitar una mina romana de lapis especularis en Torrejoncillo del Rey; acercarnos a uno de los parques arqueológicos más importantes de España, como es el de Segóbriga; hacer una parada para entrar en el Museo de Fotografía de la Fundación Antonio Pérez en Huete, ubicado en un precioso convento renacentista.

Y si lo tuyo es asistir a conciertos o conocer uno de los monasterios más emblemáticos y con mayor actividad cultural, no puedes dejar de visitar el Monasterio de Uclés.

Que no te digan que no hay cosas que hacer y para desconectar, porque estás en el mejor sitio posible para llevarlo a cabo: ¡Belinchón!

Guía gratuita 🎁

Suscríbete a nuestro boletín quincenal y te enviaremos nuestra guía exclusiva de Belinchón.

¡Para sacar el mejor partido de tu próxima visita!

¡No enviamos spam! Subscribiéndote aceptas nuestra política de privacidad.